Las experiencias librescas del editor Manuel Aguilar

Hoy comparto con todos vosotros la reseña que el escritor y periodista Daniel Heredia ha decidio publicar en su blog ¡A los libros!

Espero que os guste tanto como a mi.

Todo lo que es interesante ocurre en la sombra. No se sabe nada de la verdadera historia de los hombres”. Esta cita de Louis-Ferdinand Céline podría encabezar la vida de Manuel Aguilar Muñoz (1888-1965), uno de los editores españoles decisivos en la configuración del mundo editorial del siglo XX.

Para que sepamos mucho sobre el fundador de esta editorial mítica y sobre los libros que publicó, la librera María José Blas Ruiz ha realizado un profundo estudio del alcance de sus publicaciones en el que ha tenido –y se nota claramente- mucha paciencia para investigar en archivos, revisar correspondencia, documentarse, etcétera, hasta conseguir un estudio excelente.

Su propósito es tan firme, y tantas las ganas de rematarlo con éxito, que no le han hecho desistir ni la fatiga ni el desánimo que asalta cuando uno profundiza en las vidas ajenas. Además, sabe guardar las distancias con Manuel Aguilar para que la primera parte de su texto, la biográfica, no se haya convertido en una hagiografía.

No hay ninguna duda de que María José Blas Ruiz despide literatura por sus cuatro costados. Tanto su libro como la profesión que desempeña nos muestran un perfil curtido en lecturas y en conocimientos bibliófilos ambiciosos. Los libros constituyen el tema de su profesión y de sus aficiones. De su vida.

La obra Aguilar se divide en dos grandes partes, además del anexo. La primera –obligada- lleva por título Manuel Aguilar Muñoz, un editor mítico, y se subdivide en su experiencia editorial (1923-1986), en su producción editorial y en su faceta como editor y librero. La segunda parte –rutilante, pantagruélica- se centra en las colecciones literarias en papel biblia. El prólogo lo firma el siempre brillante Luis Alberto de Cuenca, con un texto titulado Metamorfosis de una lámpara.

Feria del Libro de Madrid. Año 1955

Un libro profusamente ilustrado con más de 600 ilustraciones en color, exquisitamente maquetado e impreso, lleno de pequeños detalles y editado con el sello de la librería del Prado. Curiosamente, el único lugar donde se puede comprar este libro, así que no pregunten por él en su librería habitual. Esta es también una de las peculiaridades de este hermoso volumen publicado en tamaño folio.

Los precios de Aguilar son dos: una edición de 1700 ejemplares encuadernados en tapa dura al cromo a 39 euros (IVA incluido) y una edición de 250 ejemplares numerados a máquina en arábigo del 51 al 300, encuadernados en tela con estampación a una tinta en plano superior y lomo, además de sobrecubierta, a 60 euros (IVA incluido). Vale la pena, se lo aseguro.

La vigencia de este libro sobre el editor Aguilar no está en la anécdota –para eso están sus memorias Una experiencia editorial, publicadas en 1964-, cuando es un libro plagado de ellas hasta el punto de poder reconstruir una época y un modo de vivir, sino en la indagación de la condición humana y en la experiencia profesional. Leer la parte biográfica es inmiscuirse en el imaginario de un hombre y comprobar cómo se han derrumbado en parte aquellos valores por los que luchó para mejorar la cultura. Y tener la información de las colecciones literarias en papel biblia, una magnífica guía para curiosos, coleccionistas y lectores en general.

Para los que amamos la literatura, para los que gustamos de hablar de libros sobre libros, este trabajo resulta sugerente y necesario, pues no abundan los títulos dedicados a reconstruir las peripecias de las editoriales españolas. No dejen pasar por tanto esta oportunidad de revivir las experiencias librescas del editor Manuel Aguilar Muñoz. Ya lo escribe Luis Alberto de Cuenca en el prólogo: “Un libro en el que nada sobre ni falta. Una auténtica maravilla”. Pues eso, una verdadera joya para los amantes de los libros.

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3 comentarios en “Las experiencias librescas del editor Manuel Aguilar

  1. “tolle, lege” Figura en las obras eternas.
    Siempre he creído que quería decir, toma, lee. Creo que estoy equivocada, aunque siempre me pareció
    un lema maravilloso. Alguién me lo podía aclarar. Gracias.

    • “Tolle Lege” efectivamente significa “toma y lee”: Hace referencia a una frase cantada por una voz de niño y que San Agustín escuchó cuando estaba orando a Dios en el jardín, para que le ayudara a alcanzar la pureza… Entonces abrió la Biblia al azar y dió con la carta de San Pablo a los Romanos 13:13-14 (Confesiones capt 8º). Y si inspiraría en esa cita en su camino hacía el logro de tal pureza, digo yo 😉

  2. Cuando preparé el libro consulté en varios diccionarios para tener la traducción correcta y efectivamente es “toma y lee” o “toma, lee”. (Diccionario de expresiones y frases latinas de Víctor-José Herrero Llorente publicado por Gredos).

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